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Raúl Zurita recibe el Premio de Poesía Federico García Lorca

LITERATURA. "Ensancha los límites del género", fue uno de los argumentos de la ciudad española de Granada.
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El poeta Raúl Zurita fue galardonado ayer con el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca, en su decimonovena edición.

El jurado destacó que Zurita goza de un "intenso y personalísimo lirismo", que conjuga una dimensión política y social con una sensibilidad particular hacia la naturaleza.

Desde sus inicios hasta la actualidad, indicó, su obra se mantiene como una influencia principal entre las nuevas generaciones y, asimismo, su práctica poética "ensancha los límites del género", con "performance" y diversas maneras de experimentación.

"Su voz demuestra la siempre vigente potencia de la poesía chilena", afirmó el jurado de este galardón, que está dotado con 20.000 euros.

Según el vocero del jurado, Carlos Pardo, Zurita es un poeta "de sobra conocido", quizá sea de los ganadores del premio "que menos presentaciones necesita", muy leído porque tiene siempre la capacidad de colocarse en el futuro de la poesía, donde se hace "la más interesante y arriesga".

Desde sus primeros libros, de finales de los 70 y principios de los 80, a la vez que ha estado "reelaborando su propia obra" para que no quedara como "algo fosilizado o anclado", esa capacidad de renovarse siempre la ha transmitido a la mejor poesía que se estaba haciendo en español, señaló.

Además, es un poeta muy conocido por esa "voz amplia y expansiva", que tiene mucho del eco de cierta poesía religiosa pero aplicada al paisaje, a la naturaleza, a cuestiones sociales de nuestro tiempo.

Por su parte, el alcalde de Granada, Francisco Cuenca, ensalzó que Zurita sea uno de los poetas latinoamericanos más importantes del momento, con una obra creativa que juega permanentemente con grandes reflexiones como el compromiso medioambiental o con las causas sociales.

Premios y párkinson

Raúl Zurita tiene 72 años y el 2002 le detectaron párkinson, enfermedad que lo obligó a dejar de escribir a mano quince años después.

En el 2000 fue Premio Nacional de Literatura, en 2016 ganó el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda y en 2020 recibió el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

Su primer libro fue "Purgatorio" (1979, Editorial Universitaria) y desde entonces ha publicado más de 40 obras y ha sido traducido al menos a 13 idiomas.

Sobre el galardón recibido ayer, el ministerio de las Culturas felicitó al poeta "por su aporte al patrimonio cultural de la literatura hispánica", y la titular de cartera, Julieta Brodsky, destacó "el trabajo de Raúl Zurita por todo lo que significa su obra y compromiso en torno a los derechos humanos, y a la memoria de un país".

En esta edición del Premio García Lorca se presentaron 36 candidatos de 15 nacionalidades, que fueron propuestos por más de 70 instituciones.

En ediciones anteriores el galardón recayó, por ejemplo, en el español Luis Alberto de Cuenca, el colombiano Darío Jaramillo, la uruguaya Ida Vitale, el venezolano Rafael Cadenas, o el mexicano Eduardo Lizalde, entre otros.

"Fatty", historia ilustrada de una enorme estrella envuelta en el primer escándalo de Hollywood

NOVELA GRÁFICA. Hace 100 años Roscoe Arbuckle era el rey del cine mudo y más famoso que Charlie Chaplin, pero cayó en desgracia por una falsa acusación que conmocionó a la sociedad estadounidense.
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Agencias

Fue el primer gran escándalo de Hollywood y, posiblemente, también el primer gran error. Roscoe Arbuckle era el rey de la comedia del cine mudo pero cayó en desgracia por una falsa acusación, como señala "Fatty", una novela gráfica que demuestra la complejidad de un caso que conmocionó a la sociedad estadounidense.

Han pasado cien años desde que a Arbuckle, más conocido como 'Fatty' (gordito), lo acusaron de violar y provocar la muerte de la actriz Virginia Rappe en el hotel St Francis de San Francisco en septiembre de 1921. Hasta se llegó a decir que la joven había muerto aplastada bajo el peso del cómico. Tras tres procesos judiciales, fue declarado inocente.

"Pero su nombre quedó manchado y siempre planeó la sombra de la duda sobre él", señala a Efe Julien Frey, autor de "Fatty. El primer rey de Hollywood" (Astiberri), junto al dibujante Pep Nadar, un libro que traza una completa semblanza de Arbuckle y de la posición en la que se encontraba antes, durante y después del escándalo.

El más famoso de todos

Fatty era más conocido que Buster Keaton y Charlie Chaplin, que aprendieron de él los mejores trucos para la comedia y fue el primer actor en ganar un millón de dólares al año. En su vida personal era un fiestero y un mujeriego. Pero también un caballero y un amigo generoso.

"No me gustó nada que en el dossier de prensa se hable de 'la vida libertina de Roscoe'", señala Frey, que asegura que Arbuckle tuvo muy pocas relaciones sexuales pero que le gustaba mucho la fiesta y beber, lo que lo perjudicó durante los tres largos procesos judiciales a los que fue sometido.

"Fue absuelto por la Justicia, pero no por la ciudadanía", explica el escritor y guionista, que conoció la historia de Fatty en su época universitaria y que la recuperó hace unos años cuando su hija le preguntó por el cómico, lo que lo hizo volver a unos hechos que no conocía en detalle.

Y así lo convirtió en su tercer trabajo con el dibujante español Pep Nadar, con el que ya había colaborado en "El cineasta" (2020) y "Justin" (2021).

Esta es una historia complicada de contar en tiempos del "Me Too", como reconoce Frey, que sin embargo cree que es el mejor momento para lanzarla, porque justamente quiere llamar la atención sobre "que el Me Too es muy útil, pero que la Justicia va muy lenta".

Culpables e inocentes

Hay gente culpable y gente inocente, remarca el autor, que en el libro retrata las maniobras del gran magnate de los medios de la época, William Randolph Hearst, para hacer parecer culpable a Arbuckle y así ganar más dinero con sus periódicos.

Frente a los ataques, Arbuckle tuvo amigos como Buster Keaton, que siempre permaneció a su lado y que incluso tenía una foto de Fatty en su despacho.

Por eso Frey decidió hacer de Keaton el narrador de "Fatty", una novela en la que los personajes más conocidos son claramente reconocibles en los dibujos creados por Nadar, que ha utilizado un estilo depurado y clásico en el que ha buscado replicar los movimientos consecutivos de las películas de cine mudo.

"Fue mi mayor reto como dibujante", reconoce Nadar, porque "el cómic crea ilusión de movimiento, pero es estático" mientras que el cine mudo se caracterizaba por la comedia física y el movimiento continuo. Por eso trabajó mucho ese aspecto del libro, para que el lector se sumergiera fácilmente en la historia y en la época.

Fue una época luminosa, de mucha efervescencia creativa y llena de diversión, de un cine de talante cómico y popular, que necesitaba color frente a los trabajos anteriores de Frey y Nadar, realizados en blanco y negro.

El gran error

El guionista y el dibujante comienzan sus proyectos con un trabajo conjunto para buscar el lenguaje común con el que contar la historia. Nadar realiza después un primer esbozo y debate con Frey los cambios necesarios para lograr un estilo narrativo que sea "un poco de los dos" y en el que no prevalezca una voz sobre otra.

Lo que tenían ambos muy claro es que había que recuperar la historia de un hombre que pasó de estrella a basureado y cuya carrera nunca se recuperó pese a que el tercer juicio, en 1922, pusiera de relevancia la cantidad de errores que se habían cometido en los dos procesos anteriores.

El jurado de aquel tercer juicio hasta escribió una disculpa reconociendo que no había ni la más mínima prueba que relacionara a Arbuckle con la muerte de Rappe. Pero no fue suficiente y el actor falleció en 1933 con solo 46 años, en el día en el que había firmado un contrato con Warner para realizar un largometraje.

La censura y el establishment de la época "hicieron muy bien su trabajo" y su nombre desapareció de la historia del cine, asegura Nadar.

Frey apunta que es una historia muy relevante en nuestros días, en la que se mezclan "los medios serios y los que no lo son en las redes". "A veces vamos demasiado rápido y hay que desconfiar de las apariencias", agrega el autor, para quien en el fondo su libro es una historia de amistad, la de Fatty y Keaton.