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Lunes 12 de julio de 2010
Colegio Parroquial Padre Negro celebró su 28º aniversario

Con variadas actividades el Colegio Parroquial Padre Negro de la comuna de Caldera, celebró sus 28º aniversario. En el marco de la celebración, los alumnos realizaron una romería al cementerio del puerto para rendirle un tributo al recordado Padre Negro. También se desarrolló una colorida comparsa por las calles de la ciudad hasta llegar a la plaza Carlos Condell y actividades artísticas y recreativas.

En este aniversario los alumnos, docentes y apoderados, realizaron una colecta para ir en ayuda de la iglesia de la ciudad de Chanco, que fue devastada por el terremoto de febrero pasado.

El colegio Parroquial Padre Negro tiene una matrícula de 1.092 alumnos, desde prekinder hasta cuarto medio y su misión está centrada en una formación integral de calidad, con una propuesta pedagógica constructivista, contextual e interdisciplinaria, basada en valores cristianos, que priorizan los aspectos de formación católica, estableciendo una conciencia ambiental, a través de su gestión pedagógica-curricular.

La historia de este establecimiento educacional, dice que en el año 1969 llegan a Caldera las religiosas españolas de la Congregación Esclavas de María. Ante la necesidad de la comunidad, fundan un jardín infantil abierto a todos los pobladores, el cual funcionó alrededor de 10 años. A principios de 1980 se convierte en el parvulario Padre Negro y en el año 1982, se le reconoce como cooperador de la función educacional del Estado.

En la memoria de todos los calderinos y en particular del colegio parroquial Padre Negro, permanecen los nombres de las religiosas Carmen Catalán, Trinidad Llorente, Victoria Montalvo y Rosario Romero, siendo la hermana Carmen la impulsora de la creación de este colegio.

Cómo no mencionar al sacerdote franciscano de nacionalidad colombiana Fray Crisógono Sierra y Velásquez, quien fuera un gran misionero y pedagogo, que instruía en la parroquia a niños y jóvenes que él consideraba en riesgo social. A través de los años se notaria su legado.

"Padre Negro" era el apodo con que la gente lo conocía y él lo aceptaba con gusto. La hermana Carmen, sin conocerlo personalmente, estableció una relación de admiración por su obra, y sobre todo por su preocupación por los niños. Es así como ella decide que el colegio lleve su nombre.

En el acto realizado para conmemorar el vigésimo octavo aniversario, se distinguió a los trabajadores con 20 años de servicio. Ellos son la señora Leonor Franke y Mario Troncoso.