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Sábado 24 de octubre de 2009
Primera B y el descenso a Tercera División

Deportes Copiapó enfrentará este fin de semana, un nuevo escollo en su lucha deportiva por salvarse del descenso a Tercera División. Y sí, se trata de una lucha deportiva, porque en términos administrativos y financieros, a pesar de todas las dificultades que se han presentado durante la temporada, los "Leones" han sabido mantener un estado institucional positivamente distinto a lo que han exhibido varios clubes de la Primera B.

El club puede hablar con propiedad de que este año ha sido una temporada de tranquilidad administrativa y financiera, sustentada en la seriedad con la que se planteó el trabajo anual, y en un porcentaje no menor, terminó este tema por transformarse en una especie de hándicap respecto al cual Deportes Copiapó se vio desmejorado respecto a otros clubes que sí tuvieron apuestas económicas aventuradas en favor de su desempeño deportivo, apuestas que al final terminaron cobrando su tributo.

Es por eso que las vicisitudes que han enfrentado algunos clubes en la Primera B se tradujeron en la resta de puntos, que encontraron su máximo exponente en el caso de Melipilla, que fue sancionado en primera instancia con el descenso a Tercera División debido a problemas económicos. Sin embargo, el caso quedó en manos del Consejo de Presidentes de la ANFP, el que de acuerdo a precedentes, no es de tomar decisiones drásticas.

EL tema de fondo, más allá de la pésima actuación deportiva de Copiapó o los incumplimientos de Melipilla, es que no se pueden establecer reglas y bases de campeonatos, para que finalmente sean pasadas por alto. La no aplicación de los reglamentos y bases en éste y otros temas, lo único que hace es restar seriedad al balompié rentado nacional y su funcionamiento, y marca un precedente poco conveniente para el futuro.

Para sacar adelante al fútbol profesional chileno en términos financieros, sus regentes deben actuar en consecuencia con las bases que ellos mismos aprueban y considerar que las sanciones que se establecen para instituciones infractoras no pueden soslayarse, en desmedro de aquellos clubes que han hecho esfuerzos por cumplir con lo que la actividad exige de cada uno de sus participantes, pensando en una competencia justa.